lunes, 28 de enero de 2013









... En cualquier caso, mi intención en el retrato sería la de representar el rostro y el gesto como algo desconocido, desconcertante, mostrando y dando a conocer lo oculto de nuestro interior, lo oscuro y casi olvidado. Siendo la cara un icono de identidad perfectamente reconocible, lo que yo hago es distorsionarlo hasta crear una “máscara de horror”. Habiendo trabajado anteriormente con la idea de mascara como un objeto que muestra intenciones interiores que no queremos o no nos atrevemos a dar a conocer, en este caso tomo el cuerpo, el rostro y carne como esa mascara, un mero objeto que muestre realmente como son los personajes que retrato. No representarían una búsqueda de identidad (como he insinuado en trabajos anteriores) si no un énfasis en el desconocimiento de nosotros . En esta ocasión deformaría esta llamada careta para mostrar y demostrar una actitud casi opresiva en el ser humano. Hablo del hombre de hoy, de un vacío y una voracidad atroces en el interior colectivo, de una conformación impersonal de personalidades que nos toca habitar, hablo de la violenta fragilidad del ser…



No hay comentarios:

Publicar un comentario